Givenchy en el Thyssen

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta, hasta el 18 de enero de 2015, la primera gran retrospectiva del modista francés Hubert de Givenchy.

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Vestido negro en satén, creado para la película Desayuno con diamantes, protagonizada por Audrey Hepburn. Hubert de Givenchy

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Vestido y abrigo de noche largo. Satén en color crudo y bordados de flores. Llevado por Jackie Kennedy en 1961. Hubert de Givenchy

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Vestido de satén rojo rubí con espalda sobrebordada. Hubert de Givenchy

Desde la fundación de su propia casa de costura, las colecciones de Givenchy han cosechado un éxito continuado. Admirador de la obra de Cristóbal Balenciaga, de él heredó una forma de hacer y de entender la costura que se caracteriza por la pureza de líneas y volúmenes.

Givenchy fue el primer diseñador en presentar una línea de prêt-à-porter de lujo en 1954 y sus diseños vistieron a algunas de las grandes personalidades del siglo XX, como Jacqueline Kennedy, Wallis Simpson, Carolina de Mónaco o su gran amiga Audrey Hepburn. La exposición dedica un capítulo especial a esta relación profesional y de amistad que se inició en 1954 y se prolongó durante toda la vida de la actriz. Audrey vistió sus diseños en algunas de sus películas más conocidas, como Sabrina o Una cara con Ángel.
Como coleccionista de pintura, Givenchy ha reconocido en numerosas ocasiones la influencia del arte en su trabajo. Este aspecto sale a la luz en las salas a través de los diálogos que sus vestidos establecen con una selección de obras escogidas de artistas como Zurbarán, Rothko, Sargent, Miró, Robert y Sonia Delaunay o Georgia O ́Keeffe.

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Vestido tubo de noche de satén negro con bordados de pequeños diamantes y espejos sobre terciopelo. Hubert de Givenchy

Etapas de la exposición
El recorrido empieza con los comienzos de la Maison Givenchy, en 1952, con una selección de piezas destacadas de la que fue la primera colección en su propia casa de costura. Destaca entre ellas la famosa blusa Bettina. Confeccionada con un material tan económico como la tela blanca de algodón, con cuello abierto y mangas adornadas con bordado inglés. Esta elegante blusa constituyó el primer gran éxito en su carrera.

Una selección de vestidos cortos, piezas de indumentaria en piel y delicados trajes en seda y lamé protagonizan las salas siguientes para mostrar una de las principales enseñanzas de su maestro Balenciaga: la importancia de los tejidos. El trabajo con los materiales hizo de Givenchy un diseñador innovador y rupturista, pero que nunca perdería de vista la elegancia y la sencillez, esencia de su talento.

Esta parte del recorrido culmina con una muestra de vestidos que combinan el blanco y el negro, introduciendo ya aquí la que será una de sus mayores señas de identidad: la maestría en el trabajo con el color negro.

El núcleo de la exposición está dedicado a mostrar las creaciones para algunas de sus principales clientas, figuras esenciales para mantener el éxito a lo largo de toda la vida de un modista.
Destacan entre ellas cuatro mujeres icónicas de la historia de la moda: la duquesa de Windsor, la princesa Grace de Mónaco, Jacqueline Kennedy y la actriz Audrey Hepburn, su musa desde que se conocieron en 1954.

Muchas de las piezas exhibidas forman parte de la historia del cine y de la memoria visual del siglo XX, como el vestido negro de Audrey Hepburn en la película Desayuno con diamantes. Un vestido que subraya la importancia del cine en la carrera del diseñador como plataforma de proyección internacional.
El recorrido avanza a través de una selección de trajes que muestran el trabajo preciosista y artesanal en bordados y muselinas, hasta llegar a otra de las señas de identidad del estilo Givenchy: la elegancia en el uso del color.

Es aquí donde se puede observar de forma especial la influencia en sus diseños de los grandes pintores de la historia y cómo ha sido capaz de trasladar y transformar lo expresado en determinados lienzos, como las dos obras de Sonia y Robert Dealunay presentes en este espacio, dando lugar a algunas de sus creaciones más destacadas.

Esta conexión continúa en la sala siguiente, donde se establece un diálogo directo entre cuadros de Miró, Rothko, Ernst, Fontana o van Doesburg con algunos de sus vestidos más espectaculares.
Los trajes de novia y los vestidos de noche, son los protagonistas absolutos del siguiente espacio. Ambos constituyen una seña de identidad de la Maison Givenchy. Una selección de estos extraordinarios vestidos, realizados en diferentes épocas, permiten apreciar de nuevo el carácter innovador y rupturista de Givenchy, en perfecta sintonía con la elegancia clásica.

Frente al blanco inmaculado de los trajes de novia, en las creaciones para la noche destaca por encima del resto de tonos su color fetiche, el negro.
Givenchy consiguió una maestría inigualable en el trabajo impecable del color negro con la culminación y popularización del famoso ‘little black dress’, una pieza de indumentaria sencilla y de pureza de líneas y volúmenes que se convirtió desde entonces en indispensable en cualquier armario.